PALABRAS DEL DIP. ALEJANDRO RODRÍGUEZ PEREZ DURANTE SESIÓN SOLEMNE PARA CONMEMORAR EL DÍA DEL MAESTRO
Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia.
Benjamín Franklin
Hoy saludo a quienes eligieron el magisterio
como vocación y modo de vida.
A quienes con cariño y profesionalismo son
forjadores de las nuevas generaciones.
Me refiero a los maestros que no sólo cumplen
un plan escolar sino a quienes enseñan a pensar, quienes instan a sus alumnos a
investigar e ir más allá de lo que dice un texto.
En estos tiempos la figura docente es vital,
frente a un entorno de violencia la educación debe evolucionar. El
niño necesita para crecer, además de los cuidados físicos de los demás, la
presencia, y la seguridad afectiva. Ésta surge en el encuentro, primero con sus
padres y después con el educador.
Educación viene de "edutio", de sacar una cosa de otra, de convertir una
cosa menos buena en otra mejor.
Por ello, el buen maestro presta atención especial a la fuerza
creadora de sus alumnos, los motiva y encauza.
Quien se dedica a la
educación no es sólo un técnico y mucho menos un simple funcionario. La
enseñanza es una práctica de comunicación e intercambio social. Quien es un
buen maestro, no puede encerrarse ni termina su función en los muros de la
escuela.
Complementa su labor conociendo a las familias de su alumnado,
contribuye con el barrio y transforma
una comunidad.
Es tiempo de recordar esta misión, ya que enseñar no es un oficio,
son pocos quienes poseen un alto sentido
de la vida y asumen esta gran responsabilidad de educar.
Nunca como hoy, hacen falta maestros en toda la extensión de la
palabra: que no sólo enseñen el ABC, sino
valores, y que sobretodo, sean ejemplo de ello.
Maestros: Tienen en sus manos una
responsabilidad muy grande, moldear la mente de la niñez mexicana para tener
una mejor sociedad.
Estoy convencido que debe ser un gusto ver
que sus alumnos llegan a terminar su
instrucción universitaria o técnica y son hombres y mujeres de provecho, pero
que también debe ser desilusionante, ver a aquéllos niños inmersos en
actividades ilícitas.
Por ello, dejemos de ver a la enseñanza como
un negocio o un oficio con muchos días de descanso, formemos buenos ciudadanos,
abramos sus mentes para que sean generaciones críticas y visionarias.
No se trata sólo de un niño, se trata de la
generación del mañana.
Y mientras exista un maestro con vocación, hay
esperanza en que con su ahínco y dedicación, nuestra sociedad salga adelante.
Muchas gracias y Felicidades.

