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PALABRAS DEL DIP. ALEJANDRO RODRÍGUEZ PEREZ DURANTE SESIÓN SOLEMNE PARA CONMEMORAR EL DÍA DEL MAESTRO

16 de Mayo 2012
Autor: Grupo Legislativo PVEM

  Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia.

Benjamín Franklin

 

Hoy saludo a quienes eligieron el magisterio como vocación y modo de vida. 

A quienes con cariño y profesionalismo son forjadores de las nuevas generaciones. 

Me refiero a los maestros que no sólo cumplen un plan escolar sino a quienes enseñan a pensar, quienes instan a sus alumnos a investigar e ir más allá de lo que dice un texto. 

En estos tiempos la figura docente es vital, frente a un entorno de violencia la educación debe evolucionar. El niño necesita para crecer, además de los cuidados físicos de los demás, la presencia, y la seguridad afectiva. Ésta surge en el encuentro, primero con sus padres y después con el educador.  

Educación viene de "edutio", de sacar una cosa de otra, de convertir una cosa menos buena en otra mejor. 

Por ello, el buen maestro presta atención especial a la fuerza creadora de sus alumnos, los motiva y encauza. 

Quien  se dedica a la educación no es sólo un técnico y mucho menos un simple funcionario. La enseñanza es una práctica de comunicación e intercambio social. Quien es un buen maestro, no puede encerrarse ni termina su función en los muros de la escuela. 

Complementa su labor conociendo a las familias de su alumnado, contribuye con  el barrio y transforma una comunidad.

Es tiempo de recordar esta misión, ya que enseñar no es un oficio, son pocos quienes  poseen un alto sentido de la vida y asumen esta gran responsabilidad de educar. 

Nunca como hoy, hacen falta maestros en toda la extensión de la palabra: que no sólo enseñen el ABC, sino  valores, y que sobretodo, sean ejemplo de ello. 

Maestros: Tienen en sus manos una responsabilidad muy grande, moldear la mente de la niñez mexicana para tener una mejor sociedad. 

Estoy convencido que debe ser un gusto ver que sus alumnos llegan a terminar  su instrucción universitaria o técnica y son hombres y mujeres de provecho, pero que también debe ser desilusionante, ver a aquéllos niños inmersos en actividades ilícitas. 

Por ello, dejemos de ver a la enseñanza como un negocio o un oficio con muchos días de descanso, formemos buenos ciudadanos, abramos sus mentes para que sean generaciones críticas y visionarias. 

No se trata sólo de un niño, se trata de la generación  del mañana. 

Y mientras exista un maestro con vocación, hay esperanza en que con su ahínco y dedicación, nuestra sociedad salga adelante. 

 

Muchas gracias y Felicidades.