Autor: Grupo Legislativo PAN
INFORME DEL DEL SEGUNDO AÑO DE EJERCICIO CONSTITUCIONAL Y DE LA DIPUTACIÓN PERMANENTE DE LA LXXVII LEGISLATURA
Honorable Asamblea
El día de hoy iniciamos el Primer Período Ordinario de Sesiones del Tercer Año de la Septuagésima Séptima Legislatura del H. Congreso del Estado de Nuevo León.
Llegamos así al tercer año de ejercicio constitucional. Y al hacerlo, también llega el momento de mirar hacia atrás, no solamente para contar lo que hicimos, sino para preguntarnos para quién lo hicimos y qué tanto de nuestro trabajo logró tocar la vida de las personas.
Porque detrás de cada decreto, de cada reforma, de cada acuerdo y de cada discusión en este Pleno, hay una historia.
Hay una familia que espera mejores condiciones para vivir.
Hay un padre que necesita un transporte accesible para llegar a su trabajo.
Hay una estudiante que merece una educación de calidad.
Hay una persona que exige seguridad, justicia y servicios públicos dignos.
Hay, en fin, una ciudadanía que confió en nosotros para representar su voz.
Y esa debe ser siempre nuestra razón de ser.
(PAUSA)
Hace exactamente un año tuve el honor y la enorme responsabilidad de asumir la Presidencia de esta Soberanía, después de haber recibido la confianza de mis compañeras y compañeros diputados, quienes tuvieron a bien elegirme POR UNANIMIDAD para encabezar los trabajos de este Congreso durante el Segundo Año de nuestra Legislatura.
Ese voto unánime lo recibí no solamente como un reconocimiento, sino como un compromiso.
Un compromiso de representar a todas y todos.
De escuchar todas las voces.
De conducir con respeto las diferencias.
Y de entender que, al ocupar esta Presidencia, dejaba de representar solamente una visión para asumir la responsabilidad de representar a una institución que pertenece a todas y todos los nuevoleoneses.
Hoy, al rendir este informe, quiero hacerlo con profundo agradecimiento.
(PAUSA)
En cumplimiento de lo establecido por el artículo 99 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Nuevo León; así como por los artículos 87 y 90 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo y el artículo 163 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso del Estado, me permito informar lo siguiente:
Del primero de septiembre de 2025 a la fecha, tuve el honor de representar a este Poder en más de 100 eventos con organizaciones ciudadanas, organismos autónomos, cámaras empresariales, ayuntamientos, autoridades militares, electorales, municipales y estatales.
Y quiero destacar esto... porque la representación popular no puede limitarse a las puertas de este recinto.
El Congreso no termina en este edificio.
Está en las colonias, en las universidades, en las empresas, en las organizaciones civiles, en las comunidades y, especialmente, en las historias de las personas que todos los días nos recuerdan por qué estamos aquí.
(PAUSA)
Durante este Segundo Año aprobamos 628 expedientes, que se tradujeron en 230 decretos, así como también 232 acuerdos y 811 acuerdos administrativos.
Pero más allá de los números, quiero destacar lo que hay detrás de ellos: iniciativas que nacieron de escuchar a la gente y de buscar respuestas a problemas reales.
Algunas buscan proteger a nuestras niñas y niños; otras, apoyar a las familias, mejorar la movilidad, garantizar derechos y brindar nuevas oportunidades.
Son causas que no deberían conocer de colores ni de diferencias. Son causas que nos unen como sociedad.
Por eso, con mucho respeto, hago un llamado al Ejecutivo para que aquellas reformas que ya fueron aprobadas por este Congreso puedan continuar su camino y ser publicadas, para que el trabajo realizado aquí pueda finalmente llegar a quienes más lo necesitan.
(PAUSA CORTA)
Como la reforma a la Ley de Movilidad para establecer las tarifas sociales en el transporte público, tanto en el Metro como en los camiones.
Y quiero hablar de esta reforma porque hay algo que no podemos dejar pasar: fue vetada por el Gobernador.
Una decisión que, hasta el día de hoy, mantiene sin hacerse realidad una medida que buscaba algo tan sencillo, pero tan importante: que trasladarse por Nuevo León no significara un golpe más al bolsillo de las familias.
Porque esta reforma no nació pensando en números o cifras.
Nació pensando en personas.
En el estudiante que tiene que decidir entre pagar el camión o comprar comida.
En la trabajadora que pierde horas de su día trasladándose para poder llevar un ingreso a su casa.
En la persona adulta mayor que necesita tomar el transporte para acudir a una cita médica.
En las madres y padres que, al final de cada día, hacen cuentas, recortan gastos y estiran cada peso para que alcance.
Ellos son los que terminan pagando las consecuencias de un veto.
Y quiero decirlo con toda claridad: cuando una medida busca ayudar a las familias, no debería convertirse en una batalla política.
Porque los ciudadanos no pueden esperar a que los gobiernos se pongan de acuerdo.
La gente necesita soluciones.
Necesita poder llegar a la escuela, llegar a trabajar, a un hospital. Necesita poder regresar a casa.
Por eso, desde esta Soberanía, seguiremos insistiendo.
Porque el transporte público no puede ser un lujo.
Y porque ningún veto o diferencia política debería estar por encima de una necesidad tan básica como poder llegar a casa.
(PAUSA)
Asimismo, aprobamos, después de un profundo análisis, de mesas de trabajo con especialistas, asesores y diputados una nueva Ley de Educación, con la finalidad de actualizar nuestro marco jurídico frente a las nuevas realidades que viven nuestras niñas, niños y adolescentes dentro del sistema educativo estatal.
Una ley que incorpora principios de educación inclusiva, equitativa y de calidad; que regula el uso de dispositivos celulares con fines educativos; que fomenta el aprovechamiento de las tecnologías y que busca fortalecer el desarrollo integral de las y los estudiantes.
Porque detrás de una política educativa siempre hay un rostro.
El rostro de quien mañana tendrá en sus manos el futuro de Nuevo León.
(PAUSA)
Durante este año, se aprobó una nueva Ley de Desarrollo Turístico Sostenible, con el propósito de consolidar el turismo como una política pública permanente, ordenada y medible, capaz de generar oportunidades económicas y fortalecer a las comunidades de nuestro Estado.
(PAUSA)
También fue un año para reconocer a quienes, desde distintos espacios, han dejado huella en nuestro Estado.
Tuvimos el honor de reconocer a Don Mauricio Fernández Garza, cuatro veces alcalde de San Pedro Garza García, por su amplia labor en favor de la cultura, la ciencia, el patrimonio y la comunidad de Nuevo León. Hoy con mucho cariño, le enviamos un fuerte abrazo hasta el cielo.
Reconocimos también al programa de televisión Reportajes de Alvarado, que durante 45 años ha formado parte de la historia y de las familias de Nuevo León y la región, convirtiéndose en un puente entre generaciones para preservar nuestras tradiciones, nuestra memoria y nuestros orígenes.
A Karla Catalina Chairez Cortés, elemento de la Policía de San Nicolás de los Garza, por su valentía y entrega al actuar para resguardar la vida de dos menores de edad.
Y al Instituto Tecnológico de Nuevo León, por sus 50 años de formar generaciones, abrir oportunidades y contribuir, desde las aulas, a la construcción de nuestro Estado.
(PAUSA)
Este año aprobamos el denominado Paquete Fiscal, en cumplimiento de nuestras responsabilidades constitucionales.
Sin embargo, el Poder Ejecutivo optó por la reconducción presupuestal, con todas las consecuencias que ello representa para el funcionamiento y la planeación financiera del Estado.
(PAUSA)
Y aquí quiero ser muy clara:
esto no se trata de quién gana una discusión política. Se trata de quién pierde cuando el Estado no tiene claridad presupuestal.
Pierden las familias cuando una obra no llega.
Pierde un estudiante cuando un proyecto educativo se queda en el papel.
Pierde una comunidad cuando una carretera no se construye.
Pierde una persona cuando un servicio público no funciona.
Y pierde Nuevo León cuando sus instituciones dejan de trabajar pensando en la gente.
En diciembre de 2025, tras la renuncia del entonces Secretario de Finanzas y Tesorero General del Estado, el Gobernador designó a un encargado de despacho y, conforme a nuestra Constitución, tenía hasta el 1 de abril para enviar a este Congreso la propuesta para designar al nuevo titular.
Estamos en agosto y esa propuesta todavía no llega.
No se trata de un trámite más. Se trata de respetar las instituciones y las facultades que la Constitución le da a cada Poder.
La división de poderes no es un obstáculo para gobernar; es lo que evita que el poder se concentre y garantiza que existan contrapesos en beneficio de la ciudadanía.
Y mientras eso no ocurre, Nuevo León sigue enfrentando problemas que sí tienen fecha y que sí afectan la vida de la gente: obras que avanzan lentamente, proyectos de movilidad inconclusos e infraestructura que sigue esperando soluciones.
Porque gobernar no es solamente anunciar grandes proyectos.
Gobernar es planear, cumplir y responder.
Y Nuevo León merece justamente eso: menos promesas y más resultados.
(PAUSA)
Compañeras y compañeros diputados:
Nuestra Constitución reconoce la importancia de la presencia del titular del Poder Ejecutivo en este acto republicano.
Durante los dos primeros años de esta Legislatura, el Gobernador no acudió y envió a un representante. Hoy, iniciamos el tercer año legislativo y, nuevamente, su ausencia se hace presente.
Y lo señalo con respeto, porque en otros espacios hemos tenido la oportunidad de coincidir, dialogar y trabajar por Nuevo León.
Por eso, más que un reclamo, quiero dejar una reflexión:
Si podemos encontrarnos y construir acuerdos en otros espacios, ¿por qué no hacerlo también en este, que es la casa de la representación de las y los ciudadanos?
Las diferencias son parte de la democracia. El diálogo también.
Y estoy convencida de que Nuevo León necesita que sus instituciones estén más cerca, no más lejos.
(PAUSA)
Antes de concluir, quiero permitirme un momento personal.
Porque ningún encargo público se sostiene solamente con trabajo.
Detrás de cada jornada, de cada decisión y de cada responsabilidad, existen personas que acompañan, que sostienen y que creen.
En primer lugar, quiero agradecer a Dios por haberme permitido llegar hasta aquí y por permitirme servir a mi Estado desde este lugar.
Quiero agradecer profundamente a mi familia.
A quienes han estado conmigo en los días buenos y, especialmente, en los días difíciles.
A quienes han entendido mis ausencias, mis largos días de trabajo, las llamadas que llegan a cualquier hora y las veces que el servicio público exige poner el deber por encima del descanso.
Si hoy estoy aquí, también es gracias a ustedes.
Gracias por ser mi refugio, mi fuerza y mi casa.
Quiero agradecer también a mi equipo de trabajo.
A quienes estuvieron detrás de cada sesión, de cada reunión, de cada documento, de cada evento y de cada detalle que muchas veces no se ve.
Gracias por su compromiso, por su entrega y por caminar conmigo durante este año.
Pero quiero hacer un reconocimiento muy especial a todas y todos los trabajadores del Congreso del Estado de Nuevo León.
Al personal administrativo, jurídico, técnico, operativo, de seguridad, de comunicación, de servicios y a cada persona que hace posible que esta institución funcione todos los días.
GRACIAS.
Porque presidir este Congreso no habría sido posible sin ustedes.
Durante este año tuve la oportunidad de conocer más profundamente el enorme trabajo que existe detrás de esta institución.
Y puedo decirlo con absoluta convicción:
el Congreso también se construye con las manos de quienes muchas veces no aparecen en la fotografía.
A todas y todos ustedes, mi gratitud y mi reconocimiento.
Hoy iniciamos el último tercio de esta Legislatura.
Y quiero que lo hagamos con una convicción muy clara:
todavía hay mucho por hacer.
Quedan problemas que resolver.
Quedan leyes que mejorar.
Quedan ciudadanos que escuchar.
Quedan familias esperando respuestas.
Y quedan muchas historias que todavía no hemos logrado cambiar.
(PAUSA)
Hace un año asumí la Presidencia de esta Soberanía con respeto, con responsabilidad y con la convicción de que servir desde este lugar es un privilegio que no debe tomarse a la ligera.
Hoy, al concluir este Segundo Año, me quedo con la certeza de que, a pesar de nuestras diferencias, Nuevo León siempre debe estar por encima de ellas.
Porque los cargos terminan.
Los períodos terminan.
Las legislaturas terminan.
Pero las decisiones que tomamos pueden permanecer durante generaciones.
Que al terminar nuestro encargo podamos mirar de frente a las y los ciudadanos y decirles: hicimos lo que nos correspondía.
Escuchamos. Discutimos. Señalamos. Construimos.
Y, sobre todo, nunca dejamos de poner a Nuevo León en el centro.
Que este año sea el tiempo de los acuerdos que sí se cumplen, de las soluciones que sí llegan y de una política que vuelva a recordar para quién existe: para la gente.
Muchas gracias.
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